¡Sí amigos! La espera fue interminable, la llegada fue
apaciguadora, y el cierre de mitad de temporada ha sido cardíaco, apoteósico…
¡Brutal! Eso sí, es inevitable sentir este vacío, pues tendremos que esperar
hasta el 9 de Febrero para disfrutar de esta serie que se toma unas vacaciones
invernales. “Los zombis odian la Navidad”. Pero bueno, como cada semana, vamos
a ver qué ha pasado en este capítulo.
Bajo la inmundicia de un hombre decrépito, frío, calculador,
maquiavélico, odiado por muchas de nuestras innumerables generaciones, que intenta crear a su
grupo de asalto frente a la inexistente maldad de los integrantes de una lejana prisión, hasta
antes no conocida, se intercalan imágenes de cómo este despiadado hombre
consiguió raptar a Michonne y Hershel. ¡Sí amigos! Es él, Philip Blake.
Conocido por otros nombres como Brian, El Gobernador y para los más selectos, ‘El
malo-malote’. Y como en todos los cuentos de hadas (y zombies) hay una princesa,
Lilly, la nueva y encantadora ‘mujer’ de El Gobernador, es incapaz de unirse a la
batalla.
Hershel desde su honradez, y en el inhóspito y sucio
apartamento de una caravana intenta convencer a un nervioso Gobernador de que
todo puede hacer bien. Juntos, podrán sobrevivir. No necesita sangre. No
necesita muerte. Solo necesita escucharlos y asociarse. Hombre (inciso), llegados
a este punto donde habíamos visto la locura de Philip en límites insospechados
era difícil que dijera que sí, y si así hubiera sucedido, mentiría. Nuestro granjero, lo
intentó, ni aún suplicando por sus hijas, o bajo las amenazas de Michonne que
juran matar a El Gobernador, este está decidido a recuperar lo que ‘le pertenece’ usando la menor violencia posible. ¡Ja! Ni él se lo cree.
Rumbo a la prisión, tras elegir un aparcamiento al otro lado
de río, en doble fila y orilla de playa para Lilly y Meghan. Allí estarán a
salvo. O eso creen ellas (risa maléfica). El Gobernador se despide con dulzura de la que sea 'su nueva hija ficticia'.
Una melosa charla Glenn-Maggie sobre aniversarios y vacaciones en mundo
apocalípticos (a nuestro coreano se le ha ido la cabeza un poco esta temporada
con la enfermedad) y una discusión Rick-Daryl por la expulsión de Carol del
grupo, entremezclada con las pretensiones del policía de salvaguardar
al grupo y llevada al extremo por la reiteractividad del cazador de que
no ha sido la opción correcta, y que Tyreese debería enterarse.
Nuestros hombres, deseosos de hallar la verdad frente a este
hecho, y buscar la opinión de nuestro Tyreese corren en su busca. Cuál es su
sorpresa al ver que este les interrumpe y les enseña una rata diseccionada,
(mira que decían que The Walking Dead era gore, nunca llegué a imaginarme
cuanto; nótese la ironía) alegando que lo hizo el asesino de Karen. ¿Una rata? ¿Os acordáis de
aquella imagen de una mano alimentando a los zombies de las vallas con ratas?
Seguro que está conectado. De repente… ¡BUUUUUUUUM! Cañonazo que te casco.
Todos fuera. Hay visita.

Y… Y… Y… cae un meteorizo del cielo y fin de la historia. ¡Olé!
Tranquilos, era para aliviar tensiones, que se os nota la cara de
tensión mientras leéis. Ahora que esbozas una ligera sonrisa en tu
rostro, sigamos.
Voy a saltarme la charla Gobernador-Rick en que cada uno, al
puro estilo ‘Saber y Ganar’ expone sus argumentos ganadores para quedarse la
prisión, mientras los grupos se apuntan ociosos; partamos hacia aquel lujoso
apartamento a las orillas de un riachuelo. Nuestra querida Lilly que observa el
fantástico panorama y las vistas que Philip le ha dejado. “Los caminantes no
pasarán el río”.


Y comenzó la guerra. ¡Una guerra que llevábamos esperando
varias temporadas! La acción que no nos ha brindado esta monótona (en mi
opinión) primera parte de la cuarta temporada. Rick se refugia. Michonne
escapa. Todos disparan. Y Hershel aún con vida intenta huir con la cabeza
semi-decapitada. La valentía del granjero es loable hasta que llega el
antagonista y le corta finalmente la cabeza. El reflejo de odio manchado con la
sangre de su ‘asesinado’ es despejado por una Lilly triste con el cadáver de su
hija a cuestas. (Esta parte me resulta idílica, llega como un ángel). Philip,
no has sido capaz de cumplir tu promesa. “Y juro morirme si no la cumplo”. El
Gobernador dispara a Meghan en la cabeza.
Tara sufre de impotencia al ver la devastación mientras los
de la prisión retroceden y el tanque destruye las vallas. Ahora sí que ya no es
un hogar. Palabras intercambiadas entre personajes como susurros agonizantes, un repentino plan de evacuación que Beth debe realizar llevándose a la gente en
el bus y un desprevenido Gobernador que es cogido por Rick cuando está
avanzando. Esta lucha está cargada de todo lo que debía de tener un episodio
apoteósico sin duda. De momento no decepciona. Respira hondo amigo, ¡acabamos
de empezar!

Dicen que cuando todo parece ir mal, aún puede ir peor. Sí,
es así. Los guionistas saben a quién deben destacar para ganar audiencia y
vemos a Daryl cubriéndose con un caminante y caminando, tira una granada para
acabar con unos cuantos hombres (vemos a Tara escondiéndose). El pelo que le ondea
al aire, los brazos musculosos y la sensualidad impregnan el ambiente que haría
que muchas se desmayaran. Acto seguido vemos a Bob recibiendo un disparo. ¡Se
nos ha cortado el rollo! Bueno, sobrevive nuestro alcohólico. Tranquilos. “Vámonos”.
Exhalación de júbilo y de esperanza. Y cuando se levantan, el autobús con toda
la gente que llevaba en su interior se va, dejando abandonados a Sasha, Bob
y Maggie. Estos huyen. ¡Mecachis! Glenn. ¿Has buscado el bien común o te has
desmayado en el bus?
Tyreese también corre por su vida, y cuando todo parece perdido, aparecen los niños en modo AssasinAlisha que mira atónica a Lizzie antes de recibir un disparo mortal por parte de la niña. Tyreese sorprendido apremia por irse. Los caminantes están llegando.
matando a un agresor desconocido y a la dulce

Una nueva escena de Daryl, sensual como él solo, colando una
granada por la boca del tanque, destruyéndolo, y matando finalmente a Mitch.
(Que se fastidie, también). Rick corriendo solo (Michonne desaparece
inexplicablemente) en busca de Carl, y lo encuentra. Sí. Ahí está el
mini-Gobernador. Impecable como él solo matando algún caminante. “- ¿Has visto
a Judith? – No.”. Trágicas palabras, y más trágicas al ver unos segundos
después la cesta de Judith, ensangrentada y vacía. ¿Dónde está Judith? No… No
me lo puedo creer… El plano de los caminantes invadiendo lo que era un hogar
es, apabullante. ¿Todo se termina aquí? Carl y Rick deben huir. Todavía viven.

Otra emblemática frase del cómic.
Y termina así este último capítulo de la primera mitad de la cuarta temporada de The Walking Dead. ¿Qué os ha parecido? ¡Coméntalo aquí con nosotros! Yo creo que, aunque de argumento y matices previsibles, ha intentado mejorar algo lo que ha sido esta temporada, cuyo ritmo, no ha sido del todo óptimo.
Anotaciones:
1 • No hay evidencias de la muerte de Tara. Puede seguir viva.
2 • No hay evidencias de la muerte de Lilly. Puede seguir viva.
3 • Aún no se sabe si Judith finalmente ha muerto. ¿Creéis que han dado evidencias suficientes? Igual.
4 • Mueren Hershel, El Gobernador, Alisha y
muchos otros personajes secundarios. ¿Judith?
5 • Este capítulo, nombrado como un volumen del
cómic, tiene muchos guiños hacia el último tomo en el que aparece la prisión.
7 • La prisión, finalmente, queda destruida. Final del ciclo del Gobernador.
• Hay una separación masiva de los miembros de la prisión.
• Hay una separación masiva de los miembros de la prisión.
Definimos estos grupos.
- Carl y Rick.
- Michonne
- Beth y Daryl.
- Bob, Sasha y Maggie.
- Glenn y los del autobús.
- Tyreese, Lizzie, Mica y dos niños más.Y una anotación a modo de curiosidad que espero os guste... un pequeño detalle que sin duda mejora un poco la nota de este capítulo. Sí amigos, un caminante que llega a la prisión, por lo visto es la mujer que Rick conoce en el primer capítulo, en los bosques. ¿Os disteis cuenta? ¿O no?